
Ernesto Ekáizer avui a Público.
El manido ardid dialéctico de la izquierda abertzale lamentando los asesinatos de ETA y al tiempo negándose a "condenarlos" ha pasado ahora, en el caso del asalto represivo de Marruecos al campamento saharahui de El Aaiún, a formar parte del discurso político oficial. La ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, empleó dicho lenguaje el 25 de octubre, al referirse a la muerte de un adolescente, abatido a tiros por el Ejercito marroquí mientras conducía. La ministra dijo que lamentaba el hecho y se negó a condenarlo hasta que concluya la investigación interna. Y llegó a repetir el modelo lamento pero no condeno hasta dos veces más. Incluso cuando un joven saharaui de nacionalidad española ha muerto víctima de la represión. Es toda una perversión que la fórmula de Batasuna se haya incorporado al lenguaje oficial. La izquierda abertzale se resistió siempre a condenar precisamente porque era consciente de que en esa condena iba el riesgo de ruptura de ETA con ella.
I ara què fem, ¿il·legalitzem el PSOE?
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